JEAN BEHRA. (Niza, 1921-Berlin,1959)
Empezo en el mundo del motor en el 37, como motociclista, y los primeros exitos, con las Moto Guzzi, siendo 4 veces campeon de Francia, desde el 48 hasta el 51. Antes de dejar las motos, ya habia probado eso de las cuatro ruedas en una subida a Mont-Ventoux en el 50. El caso es que hizo sus pinitos en diversas carreras y Amedee Gordini se fijo en su potencial, fichandolo en el 51 para su equipo. Es mas, llego a debutar ese mismo año en el Gran Premio de Italia, sustituyendo a Trintignant, victima de una indigestion. Gordini se guardo bien de avisar a los organizadores del cambio ya que habrian disminuido sus beneficios. Es por ello que en la mayoria de los lugares especializados Behra no figura en la parrilla de salida de este gran premio.
Sea como fuere, salvo el espectacular Gp de Reims (no puntuable, por supuesto) en el 52 donde batió a los temibles Ferraris, no se comio una rosca. Asi que tras cinco años (50-55)emigro a Maserati, consiguiendo un meritorio 4º puesto final en el 56, tras los invencibles Mercedes. Pero tras la retirada de estos,llego, Moss, y cuando este se fue, llego Fangio. No habia manera, asi que aunque le iba bien categoria Sport (Le Mans), y ganaba en pruebas no puntuables de F1 (Pau, Burdeos, Bari, Marruecos...)se harto de ser el segundón y cogio las maletas hacia BRM.
La pretemporada fue esperanzadora, pero la realidad es que desde el primer Gran Premio en Monaco, se vio que los Cooper eran intratables en circuitos sinuosos. En la siguiente, en Zaanvoort, el BRM P25 se llevo la victoria por primera vez. Otro enemigo. Asi que Ferrari solo parecia tener opciones en los trazados donde la potencia era primordial.
Y llego Rheims, el circuito talisman para
Behra, en Francia....y en la vuelta 32 su motor rompio, mientras Brooks y Hill le daban el doblete para Ferrari. Esto fue demasiado para el Jean, superado por sus compañeros en Francia, solo le veia una explicacion y era porque sus compañeros tenian mejor material que el. Asi que fue a pedirle cuentas a Tavoli el jefe de Ferrari. La cosa acabo mal, que digo mal, fue un desastre. Ambos se culparon mutuamente de los fallos y Behra le asesto un puñetazo al italiano, y tuvo que ser separado por su mujer....Total, Tavoli le fue con el cuento a El Comendatore, y este le dio el finiquito a Jean Behra. Y aqui acabo su carrera en la F1. Encontraria la muerte en el circuito aleman de Avus, con un Porche en una competicion previa a los Grand Prix.LA ANECDOTA.
El famoso puñetazo de Jean Behra a su jefe (en la foto que acompaña), aunque fue fruto de la explosion de rabia e impotencia contenida, tambien lo fue una personalidad impulsiva, el frances era lo que podria
decirse un onvre. Otros antes que Tavoli probaron los nudillos del frances, el finolis de Maurice Trintignant, el piloto de motos Georges Monneret , o algun periodista que osaba criticarle. Un encuentro con uno de estos ultimos, nos lo relata Bernard Cahier:
Jean entro en un restaurante de Reims cuando vio al periodista en cuestion, lo sermoneo violentamente y le advirtio que la proxima vez recibiria un puñetazo. Cuando iba a salir del restaurante, Behra dio media vuelta y le dio una torta al periodista: "he pensado que mejor no espero a la proxima vez". Todo un personaje este Behra.
Jean entro en un restaurante de Reims cuando vio al periodista en cuestion, lo sermoneo violentamente y le advirtio que la proxima vez recibiria un puñetazo. Cuando iba a salir del restaurante, Behra dio media vuelta y le dio una torta al periodista: "he pensado que mejor no espero a la proxima vez". Todo un personaje este Behra.
Si nos sale una pregunta en el trivial sobre la oreja mas famosa de la F1, diriamos sin duda la de Niki Lauda, ya sabeis: "estar mas quemados que la oreja de Niki Lauda". Pero nuestro amigo Jean tambien tiene su historia con una oreja.
En el Tourist Trophy del 55, el Maserati de Jean volcó. Fue trasladado al hospital y muchos amigos fueron hasta alli para interesarse por su salud. El cirujano les dijo que le faltaba la oreja izquierda, y que quizas si volvian al lugar del accidente y la recuperaban podrian volversela a poner. Asi que, los amigos organizaron una batida en el lugar del suceso, incluso con linternas cuando oscurecio, pero la oreja nunca aparecio. Jean Behra, vivio el resto de su vida con una oreja de plastico.